Una buena bufanda de cachemira es uno de esos accesorios que, una vez que sacas en otoño, lo ideal es llevar a diario. Abriga sin resultar pesada, combina igual de bien con un abrigo de lana que con una chaqueta vaquera, y puede hacer que un conjunto sencillo parezca al instante más sobrio y elegante.
Precisamente porque la cachemira tiene una caída tan suave, no suele hacer falta mucho para combinarla. A menudo, menos es más. Los factores decisivos son, sobre todo, el color, la longitud y la forma en que se combina la bufanda con el resto del conjunto. Aquí te mostramos siete estilos que funcionan sin complicaciones y que son fáciles de adaptar a tu propio look.
1. Abrigo color camel y cachemira en crema o topo
La combinación de camel, crema y topo es un clásico del otoño. Resulta cálida, serena y elegante sin parecer demasiado estudiada. Una bufanda de cachemira clara suaviza un abrigo color camel o coñac y aporta luminosidad al rostro.
El efecto es especialmente bonito si los tonos se repiten ligeramente en el conjunto: por ejemplo, un jersey color crema, un abrigo camel y una bufanda con matices en beige, topo o gris claro. Nuestra bufanda de cachemira ST. MORITZ está pensada precisamente para este tipo de combinaciones.
2. Abrigo oscuro, bufanda clara
El negro, el antracita o el azul marino son apuestas seguras en invierno, pero pueden resultar un tanto sobrios. Una bufanda de cachemira clara crea un contraste suave. El crema, el greige (gris beige) o un gris claro frío funcionan especialmente bien.
Si prefieres un estilo moderno y despejado, puedes llevar la bufanda simplemente suelta alrededor del cuello con los extremos colgando hacia delante. De esta forma, se mantiene la silueta del abrigo y la bufanda no añade demasiado volumen.
3. Tono sobre tono con beige, greige y marrón
Un look monocromático no tiene por qué ser exactamente del mismo color. Al contrario: el resultado suele ser más estético cuando se combinan varios tonos similares. El beige, el greige, el camel, el topo y el marrón cálido combinan muy bien siempre que pertenezcan a la misma paleta cromática sobria.
Una bufanda a cuadros o con un estampado discreto puede aportar algo de textura sin recargar el look. Modelos como el BLANKENESE combinan perfectamente con abrigos y prendas de punto en tonos naturales porque recogen varios de estos colores.
4. Bufanda de cachemira con vaqueros y punto
La cachemira no tiene por qué llevarse siempre de forma elegante. Con vaqueros, un sencillo jersey de punto y zapatos de piel o zapatillas, consigues un look cotidiano y relajado. Una bufanda fina hace que esta mezcla sea interesante, ya que aporta un toque especial sin resultar excesivo.
Para este estilo, los modelos más estrechos son especialmente adecuados. Se pueden llevar enrollados suavemente alrededor del cuello o sueltos. Una bufanda color topo como la GSTAAD es lo suficientemente neutra para combinar con tejido denim y encaja con casi cualquier color de chaqueta.
5. Look de oficina con cachemira
Con una americana o un abrigo de lana clásico, la cachemira luce especialmente bien si no se anuda de forma demasiado compleja. Un simple lazo o dejar la bufanda holgada suele ser más que suficiente.
Para el gris y el negro, los tonos fríos como el gris claro, el crema o el azul marino son ideales. Para el beige y el marrón, los tonos naturales cálidos resultan más armoniosos. Si te gusta llevar color a la oficina, también puedes optar por un burdeos, un verde oscuro o un estampado discreto.
6. Para la noche: estrecha y deliberadamente sencilla
En una cena o un evento nocturno, la bufanda puede tener un toque más refinado. En lugar de darle varias vueltas, puedes colocarla sobre los hombros o pasarla una vez de forma estrecha por el cuello. Esto resulta muy elegante con un abrigo largo, una blusa o un vestido de punto sencillo.
Una bufanda de cachemira ligera con estampado también funciona muy bien por la noche. Lo importante es que el resto del conjunto se mantenga sobrio. Así, el estampado tiene el protagonismo que merece sin sobrecargar el look.
7. Azul marino, gris y rojo para un look unisex moderno
El azul marino y el gris son de los colores más fáciles de combinar en invierno. Con un pequeño toque rojo, la combinación cobra vida al instante. Funciona igual de bien para mujer que para hombre y queda especialmente bien con abrigos de líneas rectas, chaquetas de lana o vaqueros oscuros.
Un ejemplo de ello es HAFENCITY · Navy Red. El azul marino oscuro forma la base, mientras que el rojo aporta carácter a la bufanda sin ser demasiado dominante.
¿Qué color de cachemira combina con cada abrigo?
Como orientación básica, puedes seguir estas sencillas combinaciones: con prendas color camel y marrón van bien el crema, el topo, el greige y los tonos grises cálidos. Con el negro funcionan casi todos los tonos naturales claros, así como los acentos más vivos. El azul marino combina especialmente bien con el gris, el crema, el burdeos o el rojo. Con un abrigo gris, puedes optar tanto por un look frío con gris claro y azul, como por uno más cálido con camel y topo.
Si no estás segura, con una bufanda en color crema, topo o greige es difícil equivocarse. Estos tonos se pueden llevar durante varias temporadas y combinan con armarios muy distintos.
¿Cómo llevar una bufanda de cachemira sin que parezca muy voluminosa?
La cachemira tiene una caída naturalmente suave, por lo que no necesita ir apretada. En los modelos más largos, basta con enrollarla una vez sin apretar alrededor del cuello. Las bufandas más estrechas también se pueden llevar sueltas. Si buscas más abrigo, da una vuelta a la bufanda y deja que ambos extremos caigan por delante o por un lado.
Para bufandas muy finas o de gran formato, el estilo estola también es una opción preciosa: colocada holgadamente sobre los hombros, especialmente sobre un abrigo o un vestido de punto.
Cuidado de la cachemira: mejor lavar poco
No es necesario lavar la cachemira después de cada uso. A menudo, basta con airear bien la bufanda. Si es necesario lavarla, hazlo con mucha delicadeza: en frío o agua tibia, con un detergente específico para lana y sin frotar ni escurrir con fuerza.
Para secarla, lo ideal es colocar la prenda extendida sobre una toalla. Así la bufanda mantendrá su forma. Es normal que con el tiempo aparezcan pequeñas bolitas en las fibras naturales, que pueden eliminarse cuidadosamente con un peine para cachemira.
Al final, lo que cuenta es lo que encaja con tu armario
Una bufanda de cachemira no tiene por qué cambiar radicalmente cada conjunto. A menudo, su ventaja es justamente la contraria: se integra, suaviza el look y acompaña muchas combinaciones a lo largo de los años.
Si estás eligiendo tu primera bufanda de cachemira, el crema, el topo, el greige o el gris son las opciones más fáciles. Si ya tienes básicos neutros en tu armario, puedes añadir algo más de carácter con azul marino, rojo o un estampado discreto.
En ALSTER HERZ encontrarás ahora diversas bufandas, cuellos, gorros y otros accesorios de invierno de cachemira, desde tonos naturales muy sobrios hasta diseños más marcados. Al final, lo que cuenta no es cuántas reglas de estilo sigas, sino que la bufanda te resulte agradable al tacto y la uses con frecuencia.
